domingo, 30 de septiembre de 2012


Desde el principio del tiempo, los seres humanos hemos tenido algún tipo de conducta sexual. Se sabe que nuestros ancestros, primordialmente las hembras escogían para aparearse al hombre más joven y fuerte capaz de proporcionarle sustento y protección. Al pasar de la era paleolítica a la era neolítica, el hombre comienza a manipular su ambiente y la conducta sexual, o los motivos y/o requisitos de la misma, cambiaron. Ya las amenazas no eran las mismas, más bien las reglas del juego cambiaron.
     Las religiones y las reglas sociales, también influyen grandemente en la actividad sexual de los individuos. El matrimonio, por ejemplo es una manera de regular la conducta sexual, restringiéndola únicamente al matrimonio. Pero por mucho tiempo, y en distintos lugares, las conductas sexuales son distintas. La migración, y la integración forzada abrió pasos a fusiones de ideologías, a resistencia, persecuciones y hasta atrocidades de parte de sectores que incriminaban cualquier conducta sexual que no entendían moral ni aptas para ser practicada.
     La iglesia, por ejemplo, regulaba el sexo para fines de la procreación solamente y durante el coito, era pecado que la mujer se desnudara totalmente. Pero esto era absurdo, pues todos sabemos que para que un nuevo ser humano se origine, es necesario que un hombre y una mujer tengan una relación sexual, sin embargo, la relación sexual para los seres humanos no solo se lleva con el fin de la reproducción sino que existen finalidades que van más allá de esto.

El deseo de establecer contacto de este tipo con otra persona ocurre debido a que durante dicho contacto se produce placer sexual esto es, se experimenta una sensación intima de mucho agrado a tal grado que el placer no solo tiene fines reproductivos, sino que es un medio por el cual podemos expresar nuestro afecto, y establecer así relaciones de pareja más estables y amorosas.
     Además de placer los humanos experimentamos otras emociones tales como el enamoramiento y el amor; el primero es un estado en el que nos sentimos atraídos física y emocionalmente por otra persona. Nos gusta su pelo, su cara, su cuerpo, etcétera. ¿Por qué nos enamoramos? Los biólogos y los psicólogos han explicado que es un mecanismo común que sirve para relacionarnos en pareja, muy parecido a la que ocurre en el resto de los animales.
     La conducta sexual de cada humano varía de persona a persona y es tan diversa que jamás terminaría este ensayo. Homosexualismo, bisexualismo, transgenero, lesbianismo, bigamia, poligamia y asexualismo son solo algunas de las prácticas que existen. Existe mucha tela por donde cortar en este tema, más adelante, escribiré mas al respecto…por ahora, reciban todos un fuerte abrazo.

Miguel A. Soto BSW

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