Solo por cuestión de dar un ejemplo
de las luchas que a diario se forman en nuestras mentes, hablemos
del libido o de la energía sexual que habita en el Ello…
El Yo dice, “Debo tomar precauciones,
no quiero procrear un hijo antes de finalizar mis estudios.”
El Ello dice, “El sexo es placentero,
lo disfruto y me gusta, lo voy a hacer cuantas veces pueda.”
Y el Superyo dice, “Me siento
culpable por tener tanto sexo antes del matrimonio y por tener estos pensamientos
pecaminosos.”
Estos es solo un ejemplo de cómo
estas estructuras están en una constante lucha para nivelar las características
que hoy por hoy conocemos como la personalidad.
Uno de los hallazgos más
revolucionarios de Freud fue descubrir que gran parte o la mayoría de las
características de la personalidad ocurren en un lugar de la conciencia que no
es visible, “El Inconsciente” y que es precisamente en este nivel donde los
seres humanos almacenamos recuerdos y-o traumas con los cuales no podemos ni
queremos lidiar. No son visibles ni estamos en contacto directo con lo que
habita en el inconsciente, pero esas cosas siguen influenciado nuestra
personalidad. Otro hallazgo importante fue, entender que la ansiedad y el acto
de reprimir deseos, son algunos de los múltiples mecanismos de defensa que
utiliza el Superyo para evitar que el Yo, o el Ello desestabilicen una
estructura de una personalidad establecida.
Miguel A. Soto BSW
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