jueves, 6 de septiembre de 2012


          Solo por cuestión de dar un ejemplo de las luchas que a diario se forman en nuestras mentes, hablemos del libido o de la energía sexual que habita en el Ello…

          El Yo dice, “Debo tomar precauciones, no quiero procrear un hijo antes de finalizar mis estudios.”

          El Ello dice, “El sexo es placentero, lo disfruto y me gusta, lo voy a hacer cuantas veces pueda.”

          Y el Superyo dice, “Me siento culpable por tener tanto sexo antes del matrimonio y por tener estos pensamientos pecaminosos.”

          Estos es solo un ejemplo de cómo estas estructuras están en una constante lucha para nivelar las características que hoy por hoy conocemos como la personalidad.

          Uno de los hallazgos más revolucionarios de Freud fue descubrir que gran parte o la mayoría de las características de la personalidad ocurren en un lugar de la conciencia que no es visible, “El Inconsciente” y que es precisamente en este nivel donde los seres humanos almacenamos recuerdos y-o traumas con los cuales no podemos ni queremos lidiar. No son visibles ni estamos en contacto directo con lo que habita en el inconsciente, pero esas cosas siguen influenciado nuestra personalidad. Otro hallazgo importante fue, entender que la ansiedad y el acto de reprimir deseos, son algunos de los múltiples mecanismos de defensa que utiliza el Superyo para evitar que el Yo, o el Ello desestabilicen una estructura de una personalidad establecida.

Miguel A. Soto BSW

No hay comentarios:

Publicar un comentario