sábado, 1 de marzo de 2014


Universidad Interamericana de Puerto Rico

Recinto Metropolitano

Decanato de Educación y Profesiones de la Conducta

Escuela de Trabajo Social

Programa Graduado
 
 

 

“Evolución del Sistema de Bienestar Social Norteamericano”

Por

Miguel Soto Córdova y George Rosario Rivera

  
 
                                                  Sometido a: Dra. Eneida Alvarado Rivera

                                                                        SOWO 5015

                                                         Sábado, 1 de marzo de 2014
 
 

            Para hablar de la evolución del bienestar social norteamericano, es preciso comprender que, cuando se trata de la nación norteamericana, sus cimientos fueron construidos sobre una base de diversidad y luchas que impulsaron cambios que hasta el sol de hoy continúan reformándose.  Según Zastrow (2004), toda sociedad debe desarrollar maneras de suplir las necesidades de los ciudadanos que acrecen recursos para sostenerse a sí mismos. Huérfanos, no videntes, personas con impedimentos físicos o con condiciones mentales, los pobres y los enfermos, caen en la categoría de los que tienen que ser protegidos por la sociedad a la cual pertenezcan.

            Antes de la revolución industrial, la responsabilidad de cuidar a los ciudadanos menos afortunados, se le dejaba a la familia, a los vecinos y a la iglesia. Si observamos el enfoque de os Feudos, encontramos que la costumbre era que cuando una familia no podía proveerle las necesidades básicas a sus integrantes, el Señor dueño de la tierra, (Feudo), suplía las necesidades de dicha familia. Con el pasar de los años, la hambruna, las guerras, la pérdida de cosechas, las enfermedades y la descomposición del sistema feudal contribuyeron a un aumento sustancial de personas necesitadas. Para intentar remediar el hecho de que existieran mendigos limosneros en cada esquina, Inglaterra pasó varias leyes entre los años 1300 y 1800.

            La más significativa fue la  “Elizabeth Poor Law” de 1601, que fue puesta en efecto durante el reinado de Elizabeth primera y como las colonias americanas fueron mayormente pobladas por los ingleses, esa ley influyó grandemente el enfoque que se le da a la asistencia pública y a las legislaciones sociales. Esta Ley estableció tres categorías:

1.      Los Pobres de Cuerpo Sano: a este grupo se les daba empleos de bajos ingresos y se le prohibía a la ciudadanía brindarles apoyo. Cualquier ciudadano que no deseara trabajar, era encarcelado.

2.      Los Pobres Impotentes: Este grupo era compuesto por personas que no podían trabajar. Ancianos, No videntes, Sordos, Madres con hijos pequeños o los que padecían alguna discapacidad física o mental. A estos se les acuartelaba en una especie de refugio al menos que existieran otras opciones de albergue más económico. De todas maneras, se les ofrecía ropa y comestibles.

3.      Niños (menores) dependientes: eran menores a quienes sus familias no los podían sostener, así que eran colocados en casas de familias adonde se les proveía una educación adonde deberían pagar con trabajo, los niños hasta la edad de 24 años y las niñas hasta la edad de 21 o hasta que se casaran.

La ley no permitió que se solicitara ayuda de esta índole si la familia de la persona poseía recursos o si no tenía residencia legal en la parroquia o territorio de la comunidad. Además, estos programas de ayudas fueron sostenidos por donaciones y por impuestos pagados por los ciudadanos, (clase trabajadora). Es evidente que las raíces del sistema social existente en la actualidad, proviene de esta ley.

      Con la revolución industrial de los siglos 17, 18 y 19 surgieron otras visiones y enfoques ya que invenciones como la maquina locomotora y las grandes fábricas incitaron a miles de personas a emigrar a las grandes ciudades. El resultado fue que gran parte de los que emigraron, se enfrentaron a duras realidades como lo fueron la alienación social, la pérdida de identidad, y la desconexión de sus recursos familiares. Ante estas necesidades, surgieron respuestas positivas y negativas.  

      Entre las negativas se encuentra la adaptación de la teoría Darwiniana al aspecto social. O sea, la teoría que dice que la naturaleza se basa en la sobrevivencia de los más aptos y la eliminación de los más débiles. Este enfoque insinuaba que los pobres y mal adaptados, estaban en esa situación por ser inferiores a los que poseían riquezas y recursos.  Entre las respuestas positivas, encontramos que aunque muchos se vieron influenciados por la teoría Darwiniana, los esfuerzos de los religiosos y los impuestos dirigidos a proveerle a los pobres y menos afortunados, continuaron en efecto.

      Eventos como la gran depresión del 1930 que en realidad comenzó en octubre del 1929 cuando colapso el N.Y. STOCK EXCHANGE y la economía se vio a su nivel más bajo, ya que el nivel de desempleo subió de tres millones en la primavera del 1929 a 15 millones en enero de 1933. Muchos bancos cerraron, granjeros quebraron y muchos negocios se vieron en bancarrota. Para este momento de crisis, se tuvo que reexaminar el enfoque que se le daba a la prestación de servicios a los necesitados, (menos afortunados).  Antes de la época de los 30’, los servicios sociales las proveían principalmente las iglesias y organizaciones voluntarias, y/o asistencia económica por personas desinteresadas. 

      Para esa época lo pobreza se asociaba con vagancia e inmoralidad.  Los fondos públicos dirigidos hacia los más necesitados se veían como “ayuda indigente”, y aceptándolo era una desgracia social.  En 1933, el Presidente, Franklin D Roosevelt, a ser electo aproximadamente un 40% de la población en varios Estados recibían asistencia económica.  La presión aumento del público para que el gobierno federal se involucrada en aliviar la pobreza en la nación.  La situación fue tan precaria, que los políticos temían que la sociedad se dirigiera hacia una revolución socialista o comunista.  El Presidente Roosevelt propuso a raíz de esas preocupaciones, el Congreso aprobó programas de emergencia temporera para desempleados.  Por lo que la depresión trajo consigo cambios profundos al bienestar social.

      Para 1935 se aprobó la Ley del Seguro Social.  Esta fundamento las bases del seguro social hasta la actualidad, y proveyó asistencia para el desempleado, el retiro o fallecimiento.  Se basó en dos programas principales: Compensación por desempleo y el otro en Retiro por Edad, Incapacidad y Plan de Salud.  Estos se proveían con pagos mensuales (basada en la aportación patronal por labor), a la familia o al empleado cuando se retiraba, incapacitaba o fallecía.  Otra categoría consistió en asistencia pública.  Eran programas dirigidos a asistir a personas que a cualificar para recibirlos pasaban una “prueba” que medía los medios económicos versus los gastos de estos.     

      Se dividieron en cuatro programas: Asistencia para personas Ciegas; Asistencia para los Incapacitados permanentemente entre las edades 18 a 65; Asistencia para la Vejez-personas con 65 o más de edad; y Asistencia a familias con hijos dependientes (AFDC por sus siglas en ingles).  Este último se dirigió hacia madres con hijos menores de 18 años de edad.  Estos programas incorporaron algunos aspectos de la Ley del Pobre o “Elizabeth Poor Law”.  Sin embargo, había unos requerimientos para cualificar, como prueba residencial y económica.  En 1974, tres de estos programas se combinaron (Asistencia a los Ciegos; Incapacitados; y la Vejez) en lo que se conoce como Ingreso Suplementario Social (SSI por sus siglas en ingles).  La Asistencia a las madres con hijos dependientes (AFDC), fue estigmatizado por políticos y el público en general desde los años 50’ hasta los 90’. 

      En 1997 se anuló el programa y se reemplazó por la Asistencia Temporera a Familias en Necesidad (TANF, por sus siglas en ingles).   Hubo otras categorías de Salubridad Pública y Servicios Sociales que se dirigían hacia las necesidades de la familia, como lo es la adopción, cuidado de crianza, servicios a niños con incapacidades, servicios protectores y a madres o padres solteros.  Desde los años 1930 hasta los 80’, el gobierno federal gradualmente fue expandiendo el rol de Estado Benefactor, proveyendo asistencia económica y servicios sociales a los ciudadanos que estaban sufriendo problemas sociales.

      Surgieron a raíz de est expansión grupos conservadores que lidiaron una “Guerra contra la Pobreza”.  Dirigida por el Presidente Johnson esta filosofía de una “Gran Sociedad”, básicamente se dirigió a que las personas se apoderaran de sus circunstancias de vida para superarse.  El Presidente notó que muchas personas en pobreza eran minorías, creando otros servicios como HeadStart, Medicare y Medicaid.  Los años 60’ estaba caracterizada por optimismo para radicar la pobreza, donde la integración racial, y otros problemas sociales se aliviarían.  Sin embargo, este optimismo fue trastocado con los asesinatos del Presidente Kennedy y Martin Luther King, Jr.   Estas situaciones género un interés renovado en cambiar el ambiente y acción social se convirtió un aspecto importante en trabajo social.

      Estos se desenvolvieron a organizadores comunitarios, preconizadores de los partícipes, organizadores comunitarios y políticos para lograr reformas sociales.  A finalizar la Guerra de Vietnam (en los 70’), hubo una relativa calma social donde expandieron muchos servicios y programas sociales.  Sin embargo, estos cambios trajeron otros problemas sociales como la situación precaria de vivienda, la crisis del SIDA, personas sin hogar, discriminación racial, crimen, condiciones carcelarias y un aumento de personas en pobreza.  En los 80’la economía estadounidense estaba mal.  Ronald Reagan fue electo, y con esta nueva visión conservadora (fortalecimiento militar, cambios a la aportación de contribuciones, entre otros), causo que los incentivos hacia los programas sociales fueron reducidos. 

      El resultado de estas acciones fue que algunos individuos estaban enriqueciéndose mucho más, mientras que la pobreza incrementando por la falta de alcanzar o mejorar las circunstancias economicas de éstos.  Otra vez más, la balanza se inclinó hacia lo más poderosos.  Los problemas sociales se agudizaron y las familias se vieron afectadas en todo el sentido de la palabra (divorcios, separaciones, padres solteros, etc).  El movimiento liberal volvió a surgir con la elección del Presidente Clinton.  La visión de éste fue moderada donde trato de equilibrar entre el conservatismo y el liberalismo.  Una propuesta fue Seguro Universal de Salubridad.  Este fracasó porque grupos conservadores en el Congreso se opusieron a la misma.  Como un péndulo las fuerzas políticas conservadoras y liberales han lidiado con las luchas de ideales. 

      Mientras que los Republicanos luchaban para cortar fondos para asistencia social para construir más prisiones, por ejemplo, los liberales se esforzaron para crear programas de prevención.  Así sucesivamente, en la historia reciente se ha liderado una “revolución devolutiva”, donde la profesión de trabajo social ha sido retada para responder a las necesidades de los que se escapan de la “red de apoyo” y la seguridad social.  La elección de George W. Bush (hijo del Presidente George Bush), corrio bajo la plataforma de “conservador compasivo”. 

      Sin embargo, su visión se quedó corta, para lidiar con los problemas sociales del siglo 21.  Su oposición a los derechos de la mujer (i.e., el aborto, entre otros), parejas homosexuales y matrimonio por una parte.  Por otra incremento fondos para la educacion proponiendo vales educativos para que estudiantes con desventajas economicas pudieran entrar en escuelas privadas.  Con las Guerras de Afganistán e Iraq muchas de estos programas se vieron afectadas. “El cambio llegó”, este fue el lema del presidente actual, Barack Obama.  Con su elección, trajo consigo una visión de “esperanza”, y dirigió el esfuerzo en fortalecer la clase obrera, para ayudar la economía, mientras se brindaba programas sociales para apoderar a los que estaban más vulnerables.  Pero, aun habrá  que ver cómo se balancea esta fórmula, especialmente cuando aún se está librando la Guerra contra el terrorismo y el efecto que esto tenga en la economía y los servicios de beneficencia social. 

     

Referencia

Zastrow, C. (2004). Introduction to social work and social welfare, (8th Ed). Pacific Grove,           CA.      Brooks/Cole: Thompson Learning. (pp 10-20)





Gracias...

Miguel A. Soto Córdova BSW

Y

George Rosario Rivera BSW

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