“La
Casa de Nuestra Gente”
Presenta:
“Saliendo
del Hoyo y Echando Pa' Alante “
(Con
Pocholo)
Había una vez en un pueblo muy, muy
lejano un joven llamado Pocholo. Pocholo vivía en una casa enorme con su madre,
hermanos, (Raúl, Carlos y Melvin), y con un perro llamado Bobby. A Pocholo le
encantaba ver televisión, jugar con sus hermanos y escuchar su música favorita.
Pero secretamente, Pocholo se sentía diferente a sus hermanos. Desde muy joven, Pocholo tenía que tomar
medicamentos, no les gustaban, pero si no los tomaba, se ponía nervioso,
agresivo y no podía dormir.
Una tarde, Pocholo decidió no
tomar más sus medicamentos. Decía que le provocaban sueño, lo hacían sentir
cansao y pasaba mucho tiempo en la cama. Así que decidió engañar a todo el
mundo y fingir que se tomaba los medicamentos, (en realidad, los escondía para
echarlos a la basura).
Así pasaron días y aunque la familia
de Pocholo lo notó nervioso, ansioso y un poco agresivo, nunca se imaginaron
del engaño que él les hacía.
Un día durante el almuerzo, Pocholo
y sus hermanos disfrutaban de un arroz con chuletas fritas. Todos estaban
sentados a la mesa cuando Melvin, (el hermanito menor de Pocholo), le derramó
el refresco a Pocholo sin querer. ¡Pocholo se puso furioso! En un ataque de ira
se puso de pie y gritó, “¡Mira lo que has hecho estúpido!...¡Te Odio!”, En ese
instante la madre de Pocholo quiso intervenir para detener la discusión, pero
Pocholo estaba fuera de control, agarró un cuchillo y amenazó a todos con
¡hacerles daño! “¡No se me pegue nadie!... ¡El que me diga algo lo voy a
cortar!”. Todos sintieron mucho miedo…no entendían por qué Pocholo estaba tan
furioso.
La madre de Pocholo, Doña María,
sabía que Pocholo era un muchacho bueno, así que siguió suplicándole, hasta que
Pocholo le entregó el cuchillo y aceptó que ella lo llevara a ver al DOCTOR
Maldonado quien era (Psiquiatra).
Ese día, el psiquiatra examinó a
Pocholo y luego de hacerle muchas pruebas y más de 100 preguntas, le dio una
noticia muy triste a la familia de Pocholo. El psiquiatra les dijo, “Sra.
María, por el bien suyo y de sus otros hijos, no es recomendable que Pocholo
continúe viviendo con ustedes, es mejor que lo dejen viviendo en este hospital
psiquiátrico”.
Pocholo y su familia lloraron mucho, fue el día
más triste de sus vidas, pero se tuvieron que despedir. Pocholo estaba triste, tenía
coraje y no quería seguir en ese hospital encerrado como un preso, así que una
noche, se hizo el dormido y cuando todos estaban descuidados, saltó por una
ventana y escapó de aquel hospital psiquiátrico.
Corrió por callejones oscuros, cruzó
como 50 calles, pasó por debajo de un puente y finalmente, cuando sintió hambre
y sueño, se quedó dormido en una parada de autobuses, cerca de una plaza
pública.
Pocholo estaba perdido, no
tenía dinero, comida, ropa y no tenía ni adonde refugiarse de la lluvia. En las
calles existían muchos peligros. Siempre había uno que otro buen samaritano que
le daba un pedazo de pan, pero había muchas otras personas malas que lo
molestaban y le decían cosas feas. Pocholo estaba muy angustiado y realmente no
sabía qué hacer, llegó hasta a pensar
que moriría en una de esas calles de ese lugar llamado SANTURCE.
Nunca olvidará aquella guagua blanca
y aquella trabajadora social de ojos brillantes y sonrisa amable llamada Maricruz….Esa
trabajadora social, le hablaría de un lugar que le cambiaría la vida.
Fue una noche lluviosa y fría cuando
aquella amable trabajadora social le habló por primera vez de “La Casa de
Nuestra Gente”. Fue sincera, le dijo que en el centro, lo ayudarían brindándole
un lugar seguro donde dormir, comida, atención médica, servicios psicológicos y
de trabajo social y le aseguró que si él lo deseaba, podía apoderarse de su
vida y volver a ser la persona alegre y feliz que siempre fue. Pocholo no lo
tuvo que pensar dos veces, esa misma noche, comenzó su proceso de evaluación e
ingresó a “La Casa de Nuestra Gente”.
“Pocholo
llega a La Casa De Nuestra Gente”
La
primera vez que Pocholo llegó al centro, estaba tan feliz que hasta quiso
cantarle una canción a Margarita, (La Jefa). Estaba tan agradecido de no tener
que dormir en las calles, que quiso seguir todas las reglas y siempre se
preocupaba por limpiar sus áreas, recoger su cama y hasta ayudaba a acomodar
las mesas y las sillas en el comedor. Pocholo estaba muy feliz. Comenzó un
tratamiento psicológico y empezó a tomar sus
medicamentos nuevamente. Poco a poco, Pocholo volvió a encontrar la alegría que
se le había perdido en las calles de ese lugar llamado Santurce.
Una tarde, unos participantes del
centro comenzaron a romper las reglas, comenzaron a fumar en las habitaciones,
no querían bajar a tomarse los medicamentos y empezaron a quejarse porque la
comida estaba salada. Pocholo no sabía qué hacer, no quería ser diferente ni
rechazado, así que comenzó a romper las reglas también.
Cuando el guardia de seguridad se,
percató del humo que salía del cuarto, fue a regañar a todos los que se
encontraban fumando, en ese momento todos los que estaban en la habitación
dijeron, “¡aquí el único que está fumando es Pocholo!”. Pocholo no sabía qué
hacer, se sintió muy triste, estaba a punto de ser expulsado y sentía mucho
miedo de regresar a vivir en las calles.
“Ayudemos
a Pocholo”
Pocholo necesita de la ayuda de sus
buenos amigos. Tenemos que ayudarlo a adaptarse.
1. ¿Qué
hizo mal Pocholo?
2. ¿Qué
Puede Hacer Pocholo Para Mejorar?
3. ¿Cómo
puede Pocholo Hacerse Parte de La Solución?
Recuerda: La mejor
manera de ayudar a Pocholo es dándole el ejemplo.
¿Cuáles ejemplos
queremos modelarle a Pocholo?
“Coloreando
a Pocholo”
Vamos a colorear a
Pocholo. Ya tuvimos la oportunidad de conocer a Pocholo, pero nos dijeron que
en “La Casa de Nuestra Gente” existen artistas talentosos que tal vez puedan
colorearlo…así, se nos hará más fácil ayudarlo.
Todos…¡Por Favor! Que
no se nos quede ni uno…vamos a colorear juntos…¡Pocholo nos necesita!
“La
Trabajadora Social Recibe Una Llamada”
(Ring)….(Ring)….Hello…¿quién? La voz en la
otra línea era Margarita Guzmán, la
directora de “La Casa De Nuestra Gente”. Estaba muy contenta, porque gracias a
los consejos y sugerencias que el grupo le dio a Pocholo, Pocholo pudo mejorar
a tal grado, que comenzó a bañarse, a limpiar su cuarto, a ser gentil con las
personas y a ayudar en el centro a todo el que lo necesitara. Margarita gritaba
de la alegría y hasta expresó que ¡Pocholo hasta consiguió un trabajo, está
comenzando a estudiar y se rumora que tiene una novia muy bonita!....¡¡¡BRAVO
POCHOLO!!!
“Gracias”
Nosotros
los practicantes de trabajo social les damos las gracias porque con su ayuda,
logramos ayudar a Pocholo a cambiar su vida y a adaptarse mejor a las normas y
requisitos del centro. De esa manera, Pocholo logró sacarle el mayor provecho a
los servicios que ofrece “La Casa De Nuestra Gente”.
Ya que hemos visto este gran
acontecimiento, creo que todos sabemos que si Pocholo pudo hacerlo, ¡Tú puedes
hacerlo también!
Fin
Cuento
producido, ilustrado y narrado por Miguel A. Soto Córdova, estudiante a nivel
de maestría en la Universidad Interamericana Recinto Metro, con la finalidad de
que sirva como instrumento para intervenir con los pacientes de salud mental,
participantes del programa “La Casa De Nuestra Gente”. 26/02/14









No hay comentarios:
Publicar un comentario