viernes, 31 de agosto de 2012

Tal vez decidí convertirme en trabajador social cuando repentinamente comencé a experimentar un despertar espiritual…
Mucho antes de querer entrar a la universidad, vivía una vida que para mi entender era una llena de éxitos, logros, glamur y adquisiciones materiales. Le di la vuelta al mundo en un arrebato de ego y música y rara vez me detuve a mirar la real naturaleza del mundo que me rodeaba. Esa misma vida superficial, de la cual me sentía tan parte, un día de repente comenzó a parecerme tan ficticia, tan cruel e injusta. Para muchos seres humanos preocupados por el sueño americano, las personas son dispensables. Son objetos, productos, instrumentos desechables que sirven un solo propósito, producir para las grandes marcas que con migajas compran la conciencia de quien se deja comprar.
Lo admito, por muchos años formé mi vida alrededor de costumbres que me acostumbré a seguir, pero que en el fondo de mi alma siempre me fueron muy ajenas.
No todos en ese mundo farandulero superficial eran gente insensibles y sin escrúpulos, también encontré personas muy buenas, personas que hasta el día de hoy son muy queridas por mi…pero de ese grupito de gente buena y real, hubieron muy pocos…La mayoría eran vampiros emocionales y camaleones sociales con la habilidad de hacerte creer que eran tus amigos…eran maestros de la hipocresía.
Comenzar a entender todo eso, fue como quitarme una venda de los ojos….
Siempre quise entrar a la universidad, pero creo que por miedo al fracaso, no quería ni intentar. Total, siempre inventaba una escusa para no hacerlo…Cosas como: “ya soy exitoso… ¿Para que estudiar a estas alturas de mi vida?...No tengo tiempo, Ya estoy viejo, o la clásica escusa para postergar…Lo haré después.”, esas escusas, me mantenían siempre con la idea de reinventarme en el tintero.
Pero un día, mientras trabajaba en unas canciones para una amiga muy querida, me dio con ojear un viejo álbum de fotos que encontré en unas cajas ocultas en un cuarto de mi casa que tengo como almacén. En ese álbum, encontré fotos de mi niñez. Sin quererlo, me transporté a ese tiempo, a ese tiempo donde no tenia ni carros, ni prendas, ni casas, ni fama, ¡pero que era muy feliz! En cada una de las fotos la felicidad irradiaba. Pasé un largo tiempo recordando mis raíces, hasta que llegué a unas fotos de mis mejores amigos de la secundaria. En la foto, estábamos sentados en un balconcito de madera, tratando de cantar y pasando el rato vacilando…sin darme cuenta, mis ojos se llenaron de lágrimas, pues comencé a recordar que ambos amigos de mi adolescencia murieron por causa de la adicción a drogas. Sus familias nunca contaron con los recursos ni con la orientación adecuada para ayudar a esos jóvenes tan brillantes y genuinamente buenos. Este sistema social actual, ante ese tipo de problemática, solo parece ponerle una curita a una operación de corazón abierto, lo que quiero decir, es que tal parece que las ayudas existen para un selecto grupo de afortunados, además, parece que la realidad es que los que ganan dinero con el problema, lo ultimo que quieren es que se solucione, ¡eso seria matarle la gallinita de los huevos de oro! 
Soy de Cataño, P.R., conozco la marginación, las guerras callejeras, el prejuicio, la intolerancia y los múltiples crímenes que a diario son transmitidos por vía del aprendizaje vicario de Bandura, pero también se que uno tiene que ser parte de la solución. Así que ese día decidí prepararme académicamente y comenzar mis estudios en trabajo social. 
Soy feliz, mi vida no es PERFECTA, ¡pero soy muy feliz! Recientemente terminé un bachillerato en trabajo social y un grado menor en psicología y este 2012, comienzo estudios de maestría. Soy voluntario en CREARTE, adonde trabajo con jóvenes de la barriada San José, de Manuel A Pérez y de Llorens Torres y les puedo decir que la gratificación es mucha y las bendiciones son más de las que puedo contar.
Si estas en esta pagina, es porque eres amig@ de Miguel, no de Mikey, sino de Miguel, el hombre en quien me he convertido luego de que entré en un proceso de maduración y crecimiento espiritual…Bienvenid@, en mi tienes un amigo hasta el fin de los tiempos.

Atentamente.
Miguel A. Soto BSW

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