“Aprendiendo de la vida, aprendí que la
vida es una escuela y que estamos aquí para crecer. Los problemas son lecciones
que van y vienen; lo que rescatamos de ellos es para toda la vida. Aprendí que
mi trabajo no se preocupará por mí en la enfermedad, pero mis amigos si lo
harán. Me mantendré en contacto con ellos. Aprendí que cuando siembras rencor y
amargura la felicidad se va a otra parte. Aprendí que una sonrisa es un modo
económico para mejorar mi aspecto. Aprendí que la educación de las personas es como
el perfume en las flores. Aprendí que no se recuerdan los días, se recuerdan
los instantes. Aprendí que solo lo que hay en tu corazón, permanecerá contigo…Y
sigo aprendiendo”.
Miguel A. Soto Córdova, MSW




