domingo, 18 de mayo de 2014



Este trabajo fue realizado gracias a la colaboración de mis colegas Ana Pérez y Lydiermarie Concepción quienes se comprometieron desde el principio y apoyaron inmensamente con su sabiduría y experiencia.
 
 

Análisis Grupal: Política Social
(Proyecto Legislativo)

 

Proyecto 517

 
 

Lydiermarie Concepción

Ana Pérez

Miguel Soto

SOWO 5015: Política Social

Dra. Eneida Alvarado

 

Índice

Página

I. Introducción.………………………………………………………………………                   3

II. Dimensión del Problema.………………………………………………………..                      4

III. Contexto……………………………………………………………………….                     7

IV. Objetivos Sociales………………………………………………………………                  12

V. Grupos de interés Representados……………………………………………….                    13

VI. Áreas de consenso y controversias…………………………………..………..                    15    Ver Tabla- (Anejo b)

VII. Base Valorativa……………………………………………….………….……                  16

VIII. Marco de acción o intervención…………………………………….…….….                    16

IX. Conclusiones…………………………………………………………..….……                  17

X. Recomendaciones……………………………………………………..….……..                  19

XI. Referencias…………………………………………………………….….…..                    20

XII. Anejos…………………………………………………………………………                21

a.       Proyecto del Senado 517

b.      Tabla: Áreas de consenso y controversias

Introducción

A través de la historia los seres humanos han demostrado diferentes problemas de adicción a una variedad de sustancias. Muchas de las cuales la sociedad  ha censurado por los efectos que provocan en las personas, aunque estas sean naturales. Los gobiernos y diferentes sectores de la sociedad han buscado la manera de crear mecanismos para manejar estas consecuencias. El uso y abuso de estas sustancias se han convertido en  un grave problema social. Uno de los problemas sociales más sonados en los últimos tiempos en nuestro país es la despenalización o legalización de la marihuana. Para esto el Sr. Pereira Castillo trajo a discusión pública lo que sería una enmienda a la ley número 4 del 23 de junio de  1971 conocida como: “Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico”, según enmendada. El proyecto del Senado 517 presentado el 16 de abril de 2013 tiene como propósito enmendar el artículo 404 de la ley antes mencionada. Al analizar este proyecto de ley, encontramos que el senador Miguel Pereira, ex superintendente de la Policía, ex jefe de Corrección, y ex fiscal federal, es el responsable de impulsar y de a gran medida desarrollar y promover este  proyecto de ley dirigido a despenalizar la posesión de la marihuana para uso personal en Puerto Rico.

 Miguel Pereira busca enmendar la Ley que tipifica como delito con pena fija de tres años y multa de no más de $5 mil el que una persona posea alguna sustancia controlada a sabiendas. Además, el senador se ha expresado públicamente a favor la despenalización, como alternativa para reducir los altos niveles de criminalidad vinculados a la droga y el hacinamiento en las cárceles. Como opción a esta problemática, el senador Pereira radicó el Proyecto 517, que de aprobarse la medida se permitiría a las personas mayores de 21 años poseer hasta una onza de cannabis sin consecuencia legal.

Este proyecto tiene como origen el ideal de combatir la criminalidad y descargar la presión al sistema judicial y penitenciario. Otra de las razones por las cuales este proyecto entra en discusión pública es el efecto que ha tenido en otros países. Este proyecto analiza las tendencias internacionales dirigidas a despenalizar el consumo de estas drogas y plantea que se aliviaría la carga  en el procesamiento de los ciudadanos en posesión de marihuana, aliviando así la carga económica de encarcelar o rehabilitar a los usuarios. A continuación, analizaremos este proyecto para formular criterios basados en lo que el proyecto propone.

II. Dimensión del Problema

Para hablar de la dimensión del problema, tenemos que entender que la marihuana es una droga que cae bajo la categoría de los alucinógenos. Los efectos de estas drogas pueden ser, alucinaciones, experiencias de desdoblamiento, problemas con la coordinación motriz, inhabilidad de sentir dolor, ataque respiratorio, desorientación, temor, pánico, agresión, alto riesgo al VIH, hepatitis y otras enfermedades contagiosas que pueden producir la muerte. Feldman, R. (1998).

Es curioso ver que cada vez que se nos habla de estas sustancias, en la mayoría de los casos se nos señalan sus efectos destructivos, aun así, vemos que los relatos de vidas arruinadas y de personas al borde de la desesperación, no son suficientes para persuadir a los usuarios a desistir de su afán de consumir, peor aún cada vez más jóvenes incursionan en esta práctica.

El Proyecto del Senado 517 señala que el modelo prohibicionista y de criminalización actual del uso de la marihuana no funciona, ya que según la encuesta de consulta juvenil VIII 2010-2012, reveló que 12.4% de adolecentes ha consumido marihuana alguna vez en su vida. Estos datos indican que existe un aumento de 5% en comparación con el estudio previo de consulta juvenil VII 2008-2010.

Datos estadísticos

El periódico Nueva Hora reseñó un artículo publicado el 09/10/13 donde se estima que en Puerto Rico hay cerca de medio millón de usuarios de marihuana, generando un consumo anual valorado en $409 millones en el mercado ilegal, que de imponérsele un arbitrio de 15 por ciento representaría un ingreso al fisco de $61 millones. Aquí vemos que el asunto de la despenalización de la marihuana no es sólo uno de naturaleza judicial, sino económico.

En este mismo artículo, el economista Lerroy López, llega a la conclusión que el gasto anual de marihuana por individuo en Puerto Rico es de $883 al año. Lo compara con un fumador de cigarrillos que consume una cajetilla al día, para un costo anual de $2,190, contrastando que “la gente consume menos marihuana que (lo que consumen) los fumadores de cigarrillos”.

A este estimado se llegó mediante la utilización de los datos de un estudio del Colorado Futures Center, de la Universidad de Colorado.

Lerroy López  informó: “La población de Puerto Rico es de 3.7 millones de personas. Como no tenemos datos de la proporción de sus usuarios, usamos el estudio del Colorado Futures Center, que estimaron una proporción de 12.5 por ciento de usuarios de su población”.

Este estudio coincidió con un estudio de 2001, del National Survey in Drug Use and Help, hecho por Departamento de Salud y Recursos Humanos de Estados Unidos, donde el 11.5 por ciento de la población informó haber usado cannabis en ese año.

Se estima que de acuerdo con los datos que ofreció el salubrista y fundador de Iniciativa Comunitaria, José Vargas Vidot, que una onza en la calle cuesta de $90 a $500, un punto medio –$250 por onza–, equivaldría a $4,000 la libra.

“Por lo tanto, en Puerto Rico, se estima un consumo anual valorado en $409 millones”.

Por otra parte, el portavoz de la Agencia Federal Antidrogas (DEA), José Betancourt, indicó que la inmensa mayoría de la marihuana que se distribuye en la Isla llega de Estados Unidos, específicamente desde California y Texas.

Sus datos muestran que:

En el 2010, la DEA incautó 211.6 kilogramos de marihuana; en el 2011, incautó 136.4 kilogramos; en el 2012, unos 382.4 kilogramos; y en lo que va de año, 1,443.21.

El teniente de la Policía Habib Massari Díaz, subdirector del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC), indicó que, según las estadísticas, en el 2012 incautaron 23,815 bolsitas de marihuana, 244.16 libras y 595 matas de esta droga.

III. Contexto

Histórico

Con el propósito de atemperar una legislación al contexto historio que estamos viviendo, por primera vez en la historia de Puerto Rico se presenta un proyecto de ley que despenaliza el uso de sustancias controladas, y propone evitar sanciones penales a aquel que posea una onza o menos de marihuana para uso terapéutico. Cabe señalar, que la presentación de esta medida ocurre  cuando recientemente se ha aprobado legislaciones sobre el uso de marihuana para fines médicos y despenalizar completamente su consumo recreacional en Washington y Colorado, además de otros 20 estados de los E.U. que lo permiten. 

Económico

Otra motivación para la legislación de esta medida son la situación económica y  fiscal del país, y los altos costos que le cuesta al país cada preso en las instituciones carcelarias. Al 2012 cada preso costaba de $36,500 a $40,000 al año. Se espera que al 2016 las cárceles de Puerto Rico estén llenas y haya que buscar otras alternativas para trabajar la situación.  La “Ley de Sustancias Controladas” establece “una pena de reclusión por un termino fijo de 3 años” a toda aquella persona convicta y encausada bajo ella. Es por esto, que esta persona tendría un costo de $120,000 por su término de reclusión en una cárcel del país. 

Social

Por otra parte, existen datos que muestran que la prohibición y el castigo, en vez de remediar, agrava el problema. Tal parece que cada vez existen más y más jóvenes abiertos a la libre experimentación con esta sustancia, pese a las campañas que se han hecho en contra del uso de drogas, entre ellas, la marihuana.

Según Bandura (1969), la conducta humana es el resultado de la interacción entre el auto-sistema, y las fuentes de influencia externas y medioambientales. Bandura nos presenta un cuadro de la conducta humana y de la motivación, en él que las creencias que las personas tienen sobre ellas mismas son los elementos importantes en el ejercicio de control y de la agencia personal. Según la teoría cognitivo-social de Bandura, los individuos interpretan y evalúan sus propias experiencias y sus procesos de pensamiento. Los determinantes previos de la conducta, como el conocimiento, la habilidad o los logros anteriores, predicen la conducta subsecuente de acuerdo con las creencias que las personas sostienen sobre sus habilidades y sobre el resultado de sus esfuerzos. Esto quiere decir es que últimamente el tema de la marihuana y otras drogas, de su uso, abuso, trasiego y de su contrabando, es un tópico popular en obras literarias, películas y canciones que rápidamente se posicionan entre las favoritas del público al recibir exposición a través de altas rotaciones en las ondas radiales y televisivas. Bandura señala que el constante bombardeo y glorificación de un tema en una joven mente, tiene un efecto importante en el comportamiento de dicho individuo.

Bandura nos muestra efectivamente que a través del modelaje, la enseñanza y las transmisiones de conocimientos son más fluidas y más efectivas. Podemos utilizar la teoría del aprendizaje social para explicar el alto consumo de marihuana en Puerto Rico, lo que no se puede asegurar  es que con la despenalización del uso de marihuana se alivie los estragos que ha causado el consumo de cannabis. Aunque un sector amplio de la población sigue con serias dudas,  este proyecto de ley analiza las tendencias internacionales dirigidas a despenalizar el consumo de estas drogas y plantea que se aliviaría la carga en el procesamiento de los ciudadanos en posesión de marihuana, cargas económica de encarcelación y rehabilitación.

Se plantea que si se aprobara este proyecto, se libraría a los consumidores de drogas de ser sometidos a arrestos y procesos judiciales por poseer marihuana y de esta manera se pretende  aliviar la presión a la que están sometidos los organismos de la ley, primordialmente los sistemas judiciales y penitenciarios.

El mismo senador Pereira se ha expresado públicamente al respecto, indicando que la marihuana está prácticamente legalizada ya que actualmente esta droga es utilizada por profesionales y estudiantes universitarios. Pereira ha indicado que cuenta con el apoyo necesario para lograr la aprobación de la medida. Por otro lado, el gobernador Alejandro García Padilla lo que ha propuesto es medicar la droga con un enfoque salubrista para tratar al adicto.

Controversias

Se obtuvo acceso a las ponencias efectuadas el 2 de octubre de 2013 encontrando que cada entidad puso sobre la mesa sus puntos y criterios. El primer grupo fue compuesto por la “Fundación U.P.E.N.S., Inc.”, corporación fundada en Vega Baja P.R. en el 1997,  representada por su presidente y fundador Ramón Luis Arroyo, quien expuso que su propósito fundamental es reforzar el bienestar social de la comunidad. Tarea que según el Sr. Arroyo, han cumplido a cabalidad, ya que presentó datos que muestran el impacto que ha tenido U.P.E.N.S. en la rehabilitación de personas adictas a drogas, alcohol, tabaco o infectadas con enfermedades como el V.I.H./SIDA y otras como consecuencia de problemas sociales. Su postura fue en contra del proyecto, ya que indico que dicha medida debate un tema que afecta la vida del ser humano, en vez de garantizarle su salud y bienestar social. También, dejó sobre el tapete serias dudas en cuanto a los usos medicinales de la marihuana, ya que indico que existen muchos efectos secundarios asociados al consumo de la marihuana.

En este primer grupo también se unieron algunas entidades religiosas y los hogares CREA quienes coincidieron en sus visiones moralistas y religiosas.  Los Hogares CREA, fueron representados por José Báez Rivera y Carlos Vargas Ferrer quienes expusieron que desacreditaban los estudios realizados para sustentar el proyecto, a la vez que indicaron que despenalizar el consumo de la marihuana, no hará que dicha droga sea menos peligrosa para el individuo y para la sociedad en su conjunto. Mostraron que el uso de la marihuana promueve el fracaso escolar y afecta negativamente la motivación, la memoria y el aprendizaje.

Además, presentaron datos que sustentó que el uso de la marihuana afecta permanentemente algunas funciones mentales. Indicaron que según los datos de CREA INC. El 80% de los que experimentan con marihuana se gradúan a drogas más fuertes.

Los grupos religiosos representados en esta ocasión por Ramón Antonio Guzmán, Diacono de la Iglesia Católica, abogado y catedrático de derecho en la Escuela de la Pontificia Universidad Católica de P.R. y por el Concilio de Iglesias de P.R. , compuestas por ocho denominaciones de  iglesias de bases Católicas y Evangélicas-Protestantes.

Estas ponencias de los grupos religiosos demostraron gran peso ya que contaban con el respaldo de los feligreses de estas entidades. Coincidieron en algunos puntos, el más importante de ellos es que no apoyaban el proyecto de ley y citaron versículos bíblicos afirmando que: “Su práctica no circunscribe a la oficialidad, sino que responde a la necesidad y apela a la coherencia entre lo teórico y la palabra de Dios”.

Otras ponencias expuestas el 9 de octubre de 2013, mostraron otro lado de la moneda y fueron igualmente firmes y convincentes.  La Asociación Médica de Puerto Rico a través de su presidente el Doctor Natalio Izquierdo, se refirió a la Tetrahidrocannabinol (THC), en vez de la marihuana, ya que las partes activas de cualquier planta identificada como beneficiosa para la salud son más efectivas cuando se aíslan que cuando se utiliza la hoja completa.  Dejó claro que apoya la despenalización y afirmó que hace falta espacios para que la comunidad médica conduzca estudios clínicos en cuanto al uso terapéutico de esta sustancia.

El Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico fue más titubeante, ya que a través de su presidente, Eduardo Ibarra Ortega M.D., se mantuvo enfocado en que:

                     La adicción es una enfermedad.

                     Debe ser tratada en centros de salud y no en Centros penitenciarios.

                     Además, pidió más tiempo, (90 días) para entregar informes al respecto.

También el 9 de octubre de 2013, se presentó la ponencia del Padre Carlos Pérez Toro, Sacerdote Católico que aunque no represento la Arquidiócesis de San Juan, hizo ver que: “La sociedad debe promoverle a nuestros jóvenes opciones que los ayude a rechazar cualquier práctica toxicómana”. Su postura fue similar a los grupos religiosos, mencionados anteriormente.   

IV. Objetivos Sociales

El propósito de esta medida es reducir la actividad criminal relacionada con la posesión para consumo personal y descargar la presión a que están sometidos los organismos policíacos, judiciales y penitenciarios, según lee la medida en la exposición de motivos.  

En entrevista realizada al Hon. Miguel Pereira (Brito, 2014) expresó su “frustración cuando ejerció como Secretario de Corrección al conocer que un 5% de la población penal que ingresa la sistema correccional sin problema alguno de adicción a drogas, sale del sistema con alguna adicción… en vez de ser una institución rehabilitadora, la cárcel es una condena cuyos efectos trascienden sus barrotes… las consecuencias que acarrea una convicción bajo la Ley son verdaderamente desastrosas”. 

No podemos dejar a un lado la realidad de los confinados y confinadas al salir de cumplir su condena impuesta. Muchos y muchas salen con la mejor intención de ser útil y productivo a la sociedad puertorriqueña, con la esperanza de  adquirir un empleo y progresar, proveerle un futuro alentador a sus familias. Sin embargo, las puertas le son cerradas al solicitar un certificado de antecedentes penales y este indica que cometió algún delito por lo que fue encausado, privándole de la oportunidad de conseguir empleo digno.  Esta situación provoca que reincidan en la delincuencia como alternativa viable, ante el posible sentimiento de rechazo y estigmatización que hace que se sientan que estarán pagando por el delito el resto de sus días.

Es por eso que la medida persigue minimizar la tasa de arrestos y encarcelamiento por el delito de drogas, una de las problemáticas mayores que confronta el país; y por ende, la rehabilitación de estas personas. Además de los gastos económicos que esto acarrea. 

No obstante, al momento de la radicación de este proyecto se presenta varias lagunas para la aceptación y el cambio de las políticas públicas establecidas.

El proyecto inicialmente intenta decretar una enmienda al artículo 404 de la Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico, Ley núm. 4 de 23 de junio de 1971,  sobre la posesión de hasta una onza de marihuana en personas mayores de 21 años, que la haya obtenido mediante una receta u orden de un profesional,  con fines terapéuticos.

Sin embargo, no esta expuesto claramente ¿quiénes serán esos profesionales que recetaran la droga para uso terapéutico?,  ¿en dónde será adquirida la droga?; a sabiendas que es una planta ¿cuál será el modelo que determine quién, cómo y dónde se llevara a plantación, cultivación, distribución y producción de la droga?  y  ¿qué entidad o departamento gubernamental se encargaría de la fiscalización del mercado?,  ¿quién impondrá un plan estratégico salubrista?,  ¿cuáles serían las penalizaciones para aquellos comercios no autorizados para la venta de sustancias?, entre otras interrogantes que el proyecto no dejó claro al momento de su radicación en el Senado.  

V. Grupos de interés representados

El proyecto de ley 517 fue traído a la luz pública por el senador Miguel Pereira y produjo un sin número de reacciones de varios sectores de la sociedad. La mayoría de estos han expresado su opinión con respecto al proyecto presentado, lo que ha provocado controversias, luchas y marchas. El uso de la marihuana se ha convertido en un problema social para el país; y según discutimos en clase un problema social es una necesidad social que requiere la atención de un grupo. Nuestra sociedad en general se está viendo afectado por este problema (aumento de la criminalidad, gastos económicos, entre otros) es por esto que es meritorio que se conozcan los puntos de vista de todos los afectados. A continuación se presentan los argumentos más importantes de sectores que se han pronunciado en contra o a favor del proyecto:

Hogar CREA

Reconocemos que las penas de cárcel por la posesión de marihuana son altas, pero este proyecto traerá más consecuencias negativas al pueblo. El mercado negro no se detendrá, los dueños de puntos se pondrán creativos, aumentará el uso y abuso de marihuana en nuestros jóvenes, habrá más marihuana en las casas a expensas de los niños y jóvenes como sucede con el cigarrillo y el licor; las canchas de baloncesto, parques recreativos, las discotecas tendrán puertas abiertas al consumo, no lo duden.

Líderes de organizaciones religiosas y civiles

Las organizaciones Puerto Rico por la Familia, Hogar Crea, Fraternidad de Pastores Pentecostales (FRAPE) y la Fundación Unidos por el Nuevo Siglo (UPENS)  se opusieron al Proyecto del Senado 517. Sus razones principales para oponerse fueron que, a su entender, la marihuana representa un peligro para la sociedad y para las familias puertorriqueñas, que tiene efectos adversos y que es una sustancia altamente adictiva y "devastadora", como la describió en múltiples ocasiones el sacerdote católico Carlos Pérez.

Gary Gutiérrez (Analista, Observador)

La prohibición de las drogas no tiene nada que ver con las mismas, sus efectos o peligros. En realidad estas leyes se aprobaron como parte luchas por el poder social, político y económico en una nación mutando. Por tanto no es de extrañar que a pesar de que la historia demuestra que estas leyes nunca fueron exitosas en controlar el uso y disfrute de las sustancias que prohibieron, todavía hay quienes que buscando mantener sus influencias, utilizan esta prohibición como herramienta para mantener el prestigio de virtud piadosa, o como excusa para legitimar el control de las poblaciones. Por eso insisten en mantener vigente las mismas.

ASSMCA

El Dr. Salvador Santiago Administrador de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción, “la ASSMCA favorece la descriminalización de la marihuana, para consumo personal, de modo que la tenencia de no más de una onza solo conlleva la imposición de infracciones civiles, de manera escalonada”. Santiago aseguró que es importante eliminar el encarcelamiento para los usuarios de la marihuana, “la preocupación mayor que tenemos es que eliminemos la cárcel por el uso casual de una sustancia como es la marihuana”.

José Vargas Vidot (Director Iniciativa Comunitaria)

El doctor Vidot expresó que la despenalización de la posesión de marihuana podría reducir la población en las cárceles de la Isla y constituye un acto de humanismo, más equidad que ciencia.

VI. Áreas de consenso y controversias

Ver Tabla (Anejo b)

VII. Base Valorativa

Luego de un análisis exhaustivo del proyecto consideramos que este base su origen en la importancia del ser humano y su futuro más allá de sus acciones o decisiones. Este proyecto encamina sus fuerzas en crear un mecanismo o un medio que la mayoría de los sectores apoye para solucionar el problema social que enfrentamos con el uso de la marihuana. Buscando así disminuir o erradicar  los problemas que causan las sustancias o drogas ilegales en Puerto Rico.

En el proyecto 517 no está explícito una base valores y  valdría la pena abundar sobre este tema; el mismo expone su origen en disminuir la criminalidad y varios problemas sociales que surgen a causa del uso ilícito de la droga. Lo que nos lleva a pensar que los derechos humanos, la diversidad y la justicia social son algunos de los valores que persigue este proyecto. Al analizar lo expuesto en la axiología de nuestro código de ética debemos entender que el proyecto busca en un contexto democrático aceptar la libertad y la diversidad. Este trata de ofrecer oportunidades para los sectores oprimidos de la sociedad; cumpliendo con una variedad de valores como la equidad y la autodeterminación. Logrando la  NO discriminación a las personas que utilizan esta sustancia como un tratamiento medicinal, promoviendo así los derechos humanos.

En estos tiempos uno de los propósitos de la profesión de Trabajo Social es lograr una participación activa en la solución de problemas y necesidades de  la sociedad puertorriqueña. Es por esto que nuestro deber como profesional de Trabajo Social solidarizarnos con un proyecto que tiene como fin el bien común y los valores intrínsecos de la persona, mejorando así la sociedad y la comunidad en donde vivimos. Basado en nuestro código de ética profesional, el cual expone que el propósito que orienta la intervención del profesional de Trabajo Social es promover la calidad de vida de cada participante al margen de sus intereses personales.

VIII. Marco de acción o intervención

El proyecto original tenía como marco de acción desligar los problemas de la drogodependencia de una sanción penal. Dispone enmendar la ley de sustancias controladas con el fin de disminuir el rol del gobierno en este problema social. Este proyecto de ley delimita la función del gobierno; propone eximir a los consumidores de drogas de ser sometidos a arrestos y procesos judiciales por la simple posesión de marihuana.

IX. Conclusiones

Finalmente a través de lo analizado en las secciones antes discutidas hemos podido plantear la importancia de este tipo de  proyecto para la sociedad puertorriqueña. Sus repercusiones pueden llegar a ser muchas y hasta cambiar la perspectiva de nuestra sociedad. En conclusión pensamos que el proyecto 517 es relevante para la situación actual del país. Es por esto que consideramos que este debe ser profundamente analizado antes de su aprobación. Entendemos que es necesario la reevaluación del proyecto inicial y se discutan nuevas enmiendas y /o mejoras, ya que es evidente que se quedaron algunos asuntos importantes inconclusos e incompletos, y no se especificaron detalles en cuanto a la implementación, de ser aprobado. Entre los asuntos de interés inconclusos, no se especifica cual es el impacto a la economía del país con la implantación de esta medida ante la situación fiscal y económica existente.  

Por otra parte, en el proceso de análisis se ha encontrado muchos puntos convincentes en ambas partes de la polémica discusión. Sin embargo, como trabajadores sociales, tenemos que sopesar cada aspecto y los factores expuestos para crear una perspectiva clara de las implicaciones que representarían, tanto al individuo, como a la sociedad en su conjunto la aprobación de este proyecto de ley.

El canon VII de nuestro código de ética nos advierte que el trabajador social evaluará los posibles riesgos y beneficios para cada participante y la sociedad buscando balance entre maximizar los beneficios y minimizar los riesgos. Se espera del profesional de trabajo social una inclinación a proteger la vida y la dignidad humana. Por lo tanto, argumentos económicos de cuanto nos ahorraremos del presupuesto con la despenalización, va muy por debajo a los argumentos de los efectos a corto y a largo plazo en cada individuo (usuario), que ya han sido mostrados en las diversas ponencias de las comunidades médicas (clínicas) del país. 

En cuanto a las alegaciones del uso médico del cannabis, reconocemos la intención que persigue este proyecto al utilizar dichos criterios. No obstante, entendemos que no debe ser considerado hasta tanto no exista evidencia sustentable por la F.D.A. donde presenten claramente la precisión de los beneficios como medicamento potencial.

X. Recomendaciones

Con el  análisis de este proyecto de ley se ha proyectado una mayor visión sobre un serio  problema social de nuestro país. Con este proceso cumplimos con nuestro código de ética que nos invita a tomar acción en la política pública del país así como nos impone velar por la justicia social para los puertorriqueños. En resumen, hemos podido profundizar la sustancia de la marihuana y reconocer que la información presentada es sorprendente. Es por esto que este grupo ha decidido recomendar este proyecto. Basado en nuestro código de ética y en asegurar el bienestar de la sociedad puertorriqueña es necesario crear nuevas medidas y mecanismos para trabajar los problemas sociales que enfrenta el país. Con esta postura no estamos aprobando ni favoreciendo el uso desmedido de la sustancia, pero estamos reconociendo el problema social que esta provoca y estamos esperanzados en que esta medida pueda ayudar a disminuir la incidencia criminal y mejorar la economía del país. Además, buscamos la justicia social para aquellos jóvenes que cometieron el error de utilizarla y quedan marcados para el resto de sus vidas. Tronchándoles su futuro y convirtiéndolos en una carga publica por la ineficiencia de nuestro sistema carcelario y el prejuicio social que les dificulta el conseguir empleo luego de cumplir su castigo.

Consideramos que este proyecto necesita ser estudiado y enmendado para logra una excelencia en su propuesta; pero estamos esperanzados en que puede ser una opción para la sociedad puertorriqueña.


XI. Referencias

Alvarado, E. Conceptos básicos. Recuperado de presentación “PowerPoint” el  22 de febrero de 2014

Bandura, A. (1969).  Principles of Behavior Modification. Holt, Rinehart e Winston Inc.

     New York, N.Y.

 

Brito, A. (2014) La despenalización y regulación de la marihuana: un análisis social, jurídico y

     económico.  Revista UPR Jurídico Digital Núm. 1 Vol. 83.  (págs. 20-48).

 

Colegio de Profesionales del Trabajo Social de Puerto Rico (2010). Código de Ética del  Trabajador Social de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico.

 

Feldman, R. (1998). Psicología con Aplicaciones para Iberoamérica segunda edición. McGraw-  

     Hill., U.S.A.

 

Las Cárceles Llenas (2012). http://crimenenpuertorico.blogspot.com/2012/12/

     las-carceles-llenas.html. Link recuperado el 18/04/14

 

National Institute on Drug Abuse. ¿Qué es la marihuana? Disponible en http://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/abuso-de-la-marihuana/que-es-la-marihuana

 

Periódico Nueva Hora (2013). http://www.primerahora.com/noticias/puertorico/nota/marihuana

     layerbamasusada-952685/. Link recuperado el 15/04/14.

 

 

 Gracias,
 
Miguel A. Soto BSW

 



 

 

 

 “Nuestro planeta se muere por falta de amor. El odio y la intolerancia se han propagado descontroladamente. Por este medio solicitamos su cooperación para salvar al mundo, necesitamos todas las sonrisas, abrazos y amor que se puedan recoger. Envié su donación al ser más cercano que necesite sentirse amado y valorado. El planeta depende de ti”.

 

 

 


 

 

 



 
Me reitero a tu disposición,
 
Miguel A. Soto Córdova BSW



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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