viernes, 27 de septiembre de 2013

“Que... ¿qué pienso hoy? Les cuento: hoy acudí a un templo y no saben las cosas grandes y hermosas que encontré. Encontré cientos de amigos que me dijeron: "...te esperábamos..." Encontré miles de abrazos que tenía en el olvido. También encontré las lágrimas de aquellos a quienes un día pude haber causado alguna pena. No era un templo de aspecto medieval, oscuro, no. Era un templo impresionantemente iluminado. Allí mismo encontré un camino. Escuché una canción y me entregaron un poema, ya, a la misma entrada. Encontré gente que yo desconocía y que sin embargo me abrazaron con sus sonrisas. A partir de ahí mis memorias volaron a las tierras de mi infancia, a las manos de labriego de mi padre, a mis amigos niños, a las ramas de los árboles que tanto había añorado, a la risa inocente, liberada, de los viejos y a su saludo de manos como pájaros, a los sueños que realmente nunca se perdieron; a partir de ahí mis memorias recobraron lo esencial: mi alma en el alma de aquellos a quienes amé y que me amaron tanto...Encontré escrita allí la historia de mi vida. Encontré a Dios. Ese templo es mi lugar sagrado: es mi corazón”.



Miguel A. Soto BSW

viernes, 13 de septiembre de 2013

Venías tarareando algo, ¿un bolero, una balada quizás? ¡Y cómo caminabas con aquel ritmo de sinfonía, con aquel qué sé yo dócil que le ponía fragancias a los árboles de la plaza! Venías con tu vestido que caía como seda suelta sobre cada vereda de tu cuerpo. Venías… ¿cómo digo?... cargando con tu sonrisa de media luna, con tu mirada de yo-no-fui y, ya lo dije, con la canción al viento, sabiendo que todas las miradas y la mía en particular, seguían tu paso acompasado con avidez, con gula…¿Quién, entonces, hubiera imaginado tus intenciones, tu proyecto mercenario? Menos aún después de aquella sonrisa dulce, de aquella mirada tan directa; menos aún cuando acariciabas tus cabellos -negros como la noche- con aquella mansedumbre de sueño; menos aún cuando diciendo “…con permiso…” te sentaste en el mismo banco -tu cuerpo tan cercano al mío- y abriste una novelita rosa de Corín Tellado y te pusiste a leer…Claro, tu perfume era un opio extraño que entró como un resplandor por todos mis sentidos. Todo era parte del plan, pienso, ahora que ya no puedo pensar; parte del plan cuando dejaste que el libro cayera de tus manos y permitiste que yo lo recogiera por ti. “Gracias…” me dijiste y ya no supe más pues yo no lo esperaba, yo no lo presentía: fue cuando me diste el beso de la muerte. Y ahora…¿Por qué vienes ahora a visitar mi cadáver?”



Miguel A. Soto Córdova BSW

domingo, 1 de septiembre de 2013

“Exámenes a nivel graduado, cuentas que tengo que pagar, relaciones que terminan, situaciones cotidianas, contra tiempos del diario vivir, perros que ladran, personas hostiles en la carretera…En fin, la vida en los términos de la vida y yo sigo aquí firme…parado de cara al sol, agradecido de existir…totalmente seguro de que soy la creación de una mente maestra que se expresa, (a la medida que se lo permito), a través de este ser imperfecto y defectuoso. Corillo…ese que está a tu lado…que tal vez te tira y te ofende…ese no es tu enemigo…es tu herman@, lo que pasa es que algunas veces, algunos de nosotros perdemos la conexión con esa fuerza universal, con esa mente creadora que nos creó a su imagen y semejanza…algunas veces es una tragedia perder la señal de internet…olvídate de eso, procura no perder la señal divina que te conecta con DIOS”.


Miguel A. Soto Córdova BSW